La Constitución no es la culpable​..!​

17 febrero, 2016 | 4:13 PM | Imprimir

¿Es una prioridad en Honduras reformar la Constitución o crear una nueva? Es una pregunta valida pues con insistencia sectores políticos en el país, regularmente ligados a las estructuras del poder público, ven en esta opción la posibilidad de consolidar aspiraciones ambiciosas y egoístas que les beneficien a ellos y a los grupos que les patrocinan.

Pareciera que la Carta Magna se ha convertido en una amenaza para los intereses de algunos políticos, los últimos gobiernos en Honduras han tenido esta particular expectativa, de una o de otra manera la reforma constitucional es un objetivo con fines muy particulares y tan visibles, que podemos asegurar que no es con la intensión de promover cambios para la protección de algunos derechos fundamentales como la educación, la salud, el trabajo digno o la vivienda.

Los promotores de una nueva Constitución, una constituyente o un nuevo contrato social se equivocan al pensar y hacer creer a la población que con esto se solventarán los principales problemas del país, es irrisorio el solo hecho de escuchar a los políticos de siempre hablando de reformas a la ley cuando son ellos mismos los que una y otra vez violentaron los preceptos constitucionales acomodándolos a sus intereses.

Los antecedentes no nos avalan, el país ha tenido experiencias nada agradables con las reformas constitucionales, algunas de las cuales fueron incluso declaradas como inconstitucionales por el Poder Judicial generando un lamentable conflicto de injerencia entre poderes que en nada favorece, por otro lado, los diálogos alrededor de estos temas regularmente son desgastantes, dividen y polarizan a la sociedad.
Las opiniones de algunos estudiosos y analistas tampoco son suficiente argumento, en este sentido la propuesta de la rectora universitaria Julieta Castellanos a un grupo de constitucionalistas para crear una nueva ley suprema no debe tomarse como parámetro de partida, está bien si se hace como un ensayo académico, pero sin pretender asumir responsabilidades que no les corresponden.

No hay necesidad, ni existe ambiente para cambiar la Constitución de la República, lo primero que hay que hacer es aplicarla, obedecerla, sujetarse a sus articulados y después definir cuáles son las fallas o las limitantes que pudieran derivar en reformas necesarias y de beneficio ciudadano, lo que Honduras necesita son gobernantes que respeten y cumplan las leyes y no cambiarlas de manera arbitraria o antojadiza.
¿Para qué una nueva Constitución si los partidos políticos siguen y seguirán en manos de los mismos protagonistas y con las mismas prácticas? Para construir un sistema democrático genuino y legítimo es fundamental poner atención a dos temas centrales, la mejora en la calidad de vida de las personas y una estructura institucional que garantice los derechos de los ciudadanos y la eficiencia de las instituciones, la deuda social en ambos es cada vez mayor y no es culpa de la Constitución, son los gobernantes quienes olvidaron el juramento sagrado de cumplirla y hacer que se cumpla.

Por Aldo Romero
Periodista y catedrático universitario

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