DOCENTES DE ÉLITE

8 abril, 2016 | 11:48 AM | Imprimir

-Recién termino de cursar una clase de Gestión Educativa. Quiero compartir una parte del ensayo preparado para esta materia. Parece evidente que la excelencia del sistema educativo pasa por la mejora de las instituciones educativas. Al mismo tiempo, la calidad de una escuela está en relación directa, primordialmente, con la calidad de sus docentes.

*****

El estudio de McKinsey “How the world’s best performing schools systems come out on top”[1] concluye que los rasgos comunes a los países que encabezan la tabla PISA [2] (Hong Kong, Finlandia, Corea del Sur, Japón, Canadá) son estos tres: contratan a los mejores profesores, les sacan el máximo partido e intervienen en cuanto los resultados de los alumnos empiezan a bajar.

Transformar el sistema educativo requiere convertir la docencia en una profesión de alto nivel científico, técnico y ético. Para esto, un requisito es que posean las competencias para transformarlos en “expertos en aprendizaje”. Resulta evidente, la calidad de un sistema educativo no puede ser mejor que la de sus profesores. Según estudios hechos en Estados Unidos, según The Economist [3], si se toman alumnos de capacidad media y se los encomienda a profesores del 20% mejor valorado del cuerpo, acaban dentro del 10% con mejores notas; si se los pone con profesores del 20% más bajo, acaban entre los de peores notas.

En Estados Unidos los profesores proceden, por término medio, del tercio de graduados universitarios con más bajas calificaciones. Y algo semejante ocurre en muchos otros países. En cambio, Corea del Sur recluta a los profesores de primaria del 5% de los mejores graduados, y Singapur y Hong Kong, del 30% mejor. Para conseguirlo, el secreto no está solamente en los sueldos –aunque es un factor que también cuenta-, en los países con mejores resultados, no les ofrecen a los profesores salarios por encima de la media. Como muestra puede decirse que Alemania, España y Suiza, donde los profesores cobran más, no destacan en calidad educativa.

De acuerdo al estudio de la consultora Mckinsey [4], para alcanzar eficiencia continuada en la formación de docentes de calidad se debe conseguir:

(1) que las personas con más talento se interesen por la profesión docente,

(2) que esas personas reciban una excelente formación inicial y continua y,

(3) que su trabajo llegue a todos los alumnos y en todas las edades.

Los sistemas educativos que creen que la docencia es una profesión de alto nivel y que de su calidad depende la calidad de la escuela, se han preocupado por atraer a la enseñanza a las personas más capacitadas, seleccionarlas, y darles la formación más adecuada. Esto consigue, entre otras cosas, aumentar el prestigio social de la profesión, dando a conocer la labor que realizan los mejores docentes.

Para hacer más atractiva la profesión influye más una valoración social adecuada, un sentimiento de eficacia por parte de los docentes, una formación sólida que les permite acometer con seguridad y eficiencia sus obligaciones, y un clima estimulante y creativo en los Centros.

Una de las maneras de conseguirlo es mediante un proceso de selección y de formación del profesorado, tanto inicial como permanente, extraordinariamente riguroso y exigente. En los países donde se logra este aspecto tan importante se consigue subir el prestigio de la profesión y el sentimiento de sentirse miembro de un colectivo respetado.

Para tener docentes de alta calidad hace falta juntar varios aspectos; la pasión por aprender y enseñar, una profunda formación teórica, y una rica formación práctica. La necesidad de actualizar conocimientos y de aplicar las mejores prácticas didácticas exige una información y formación continua, que ayuda a los docentes a realizar de modo excelente su cometido.

Entre el docente y el Centro se establece un círculo virtuoso. La calidad del docente colabora a la calidad del Centro, además la calidad del Centro colabora a la calidad del profesorado. Por otra parte, no hay posibilidad de mejorar la escuela si no se mejora la eficacia en el aula. La transformación educativa empieza en el humilde y transcendental escenario de una clase, se funda en la calidad del docente, que influye sobre el desempeño de los alumnos más que cualquier otra variable escolar.

El Centro educativo debe integrar los esfuerzos de todos miembros de la comunidad educativa. En primer lugar los padres de familia, los docentes de aula, y colaborando con ellos, los orientadores, tutores, coordinadores, inspectores, educadores sociales (en el caso de que los haya), personal administrativo no docente, así como apoyos buscados fuera: servicios sociales, organizaciones de voluntariado, etc.

Las escuelas mejores tienen como objetivo la formación de una comunidad de docentes comprometidos en lograr el éxito educativo de todos los alumnos.

Como dice el proverbio africano “Para educar a un niño hace falta la tribu entera”. En esta tarea los docentes son pieza importantísima. Obviamente no es el único factor que interviene. También se requiere el liderazgo de directivos junto con un alto nivel de capacidad en gestión educativa. Sin duda alguna, para un sistema educativo de excelencia necesitamos docentes élite.

Juan Carlos Oyuela

@jcoyuela

Opinión Ética y Sociedad ( Juan Carlos Oyuela )

Comenta