El “orden mundial” podría replantearse

8 agosto, 2016 | 11:09 AM | Imprimir

La próxima elección presidencial de los Estados Unidos marca dos hitos, enfrenta por el partido Demócrata a la primera mujer con opciones reales de convertirse en presidenta, y por el partido Republicano quizá el candidato con menos experiencia política.

Pero más allá de esos hechos que serán registrados en los libros de historia estadounidense, su importancia radica en que dependiendo de quien ocupe la presidencia, la visión de la seguridad internacional podría verse alterada.

Hasta ahora una elección en la primera potencia del mundo traía algunos cambios, no planteaba el rompimiento del esquema de defensa alrededor del mundo, menos la aparición de Rusia y sus hackers en los discursos políticos.

Donald Trump ha sugerido que el ataque a un aliado de la OTAN, no obligaría a los Estados Unidos a intervenir. Desvincularse de esa obligación, tiene implicaciones para la seguridad europea y envía un mensaje preocupante a sus aliados alrededor del mundo.

En Asia, otro de los pilares de la política exterior estadounidense, donde China avanza en sus pretensiones sobre lo que considera su zona de influencia, según Trump, los países cuentan con “una riqueza inmensa” que les permite defenderse solos.

Trump manifestó en una entrevista, que de ser electo presidente consideraría dejar que Japón y Corea del Sur construyan sus propias armas nucleares para que no dependan de los Estados Unidos en su protección frente a Corea del Norte y China.

Tradicionalmente el partido Republicano ha mantenido posiciones más duras frente a Rusia, pero Trump ha abandonado ese papel y lo ha cedido al partido Demócrata. Incluso el FBI abrió una investigación sobre la posible intervención rusa en las elecciones.

En Siria, mediante una invasión, quiere establecer zonas seguras donde la población pueda establecerse, para lograrlo plantea usar tropas y dinero saudíes. Arabia Saudí es uno de los regímenes que Trump considera “sostenidos” por los Estados Unidos.

El 21 de julio, durante la Convención Nacional Republicana, Trump afirmó: “El americanismo, no el globalismo, será nuestro credo”. Por su parte, Clinton no ha enfocado su campaña en una confrontación de dos visiones diferentes del mundo.

Para Clinton, la elección es entre un país temeroso, menos seguro, menos conectado con el mundo, y un país fuerte, seguro de sí mismo, que lidere para hacer a los Estados Unidos seguro y hacer crecer su economía.

La experiencia de Clinton como Secretaria de Estado le permite contar en materia de política exterior con una aprobación de 59% mientras Trump alcanza un 36%. El próximo 8 de noviembre, el “orden mundial” podría replantearse.

*Máster en Relaciones Internacionales y en Estudios Asiáticos

Graco Pérez Opinión

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