Basura

15 agosto, 2016 | 8:16 AM | Imprimir

Por Roberto C. Ordóñez

El tema de la contaminación ambiental y de la basura es un problema global que afecta a todo el mundo. En este momento en cualquier lugar debe estarse celebrando una reunión para hablar, hablar y hablar del asunto, pero todas son mucho ruido y pocas nueces.

La contaminación de las lindas playas de Omoa y de todo el litoral Atlántico de nuestro país es alarmante, y lo peor del caso es que en su gran mayoría la basura es originada en nuestra vecina Guatemala y arrojada al río Motagua, cuya margen derecha perdimos según el laudo de Washington del 23 de enero de 1933 que también definió nuestra frontera con Guatemala desde El Salvador.

Por si usted no lo sabía, el nombre del equipo de fútbol Motagua se debe al sentimiento patriótico despertado en aquella lejana época por un fallo que los hondureños consideraron injusto.

Es increíble la cantidad de basura que día y noche arrastra el río hacia nuestro mar Caribe, especialmente los desperdicios de material plástico no degradable y la cantidad de aves y fauna marina que muere al tragarse los mismos.

Las autoridades municipales de Omoa y Puerto Cortés dedican tiempo y dinero tratando de mantener limpias las playas, especialmente durante las épocas de vacaciones en que los balnearios marinos son visitados por nacionales y extranjeros para gozar del sol y sus blancas arenas.

El gobierno hondureño al más alto nivel, desde las secretarías del Ambiente y Relaciones Exteriores para arriba, debían tratar seriamente el asunto con las autoridades guatemaltecas para buscarle una solución al problema. Debería ser esta una prioridad para la delegación diplomática hondureña destacada en Guatemala. Hasta el PARLACEN podría meter su cuchara y hacer algo útil.

Cuando viajamos por nuestras carreteras por todos lados vemos montones de basura, los que se observan también en las ciudades incluyendo nuestra capital. Es frecuente ver cómo la gente, desde los que se movilizan en transporte público hasta en carros de lujo, arroja basura a las calles, a pesar de que los carros recolectores pasan regularmente en horarios y días establecidos por las diferentes colonias capitalinas.

En muchos países se toman medidas, principalmente aplicando fuertes multas a los que tiran basura en calles y carreteras y está prohibido que en los establecimientos comerciales envuelvan los productos en bolsas plásticas. Usan bolsas de papel reusables vendidas a bajo precio, para que los compradores las lleven cada vez que salen de comprar. Se usan cada vez menos embases plásticos para embotellar líquidos. Se está volviendo a los embases de vidrio o a las hechos de cortón biodegradable.

Aquí no se hace nada de eso. Cualquier compra, por pequeña que sea, es entregada al cliente en una bolsa plástica y los refrescos y hasta el agua se embotella en plásticos y en bolsas. Los expertos dicen que los plásticos tardan hasta cien años en degradarse.

Una revista de circulación mundial publicó hace poco fotografías espeluznantes, en las que aparecen imágenes de la disección de aves y animales marinos, incluyendo focas, morsas y hasta tiburones con los estómagos llenos de toda la basura imaginable: bolsas, botellas, pelotas, lanchas inflables y mil objetos más.

Los pelícanos grises que antes volaban en bandadas sobre las playas de Tela son cosas del pasado. Apenas de vez en cuando se ve uno o dos de estos bellos animales antes tan abundantes que no son comestibles. Han muerto por la contaminación causada por el hombre.

Hablando de basura, algo hay que hacer también por la que se lanza al espectro por algunas radioemisoras y canales de televisión, que han proliferado como taxis y buses brujos.

Algunos locutores parece que nunca fueron a la escuela porque usan pésimamente nuestro idioma español, además de un vocabulario digno de carreteros y arreadores de ganado. Igual le mientan la madre con p mayúscula que mandan a la m… usando la palabra completa a quien se les antoja y parte sin novedad.

Son como terroristas del micrófono. Destilan veneno; deshonran y calumnian a las personas, a veces con el objeto de chantajear al ofendido para que les pague por callarse. Una especie de extorsión.

Muchos han sido querellados ante los tribunales pero las querellas no prosperan…

Opinión Roberto C. Ordoñez.

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