La Identidad Nacional y la Revolución francesa.

22 septiembre, 2016 | 1:27 PM | Imprimir

Por: Armando León Gómez

Químico farmacéutico y profesor de Ecología

mandoleon39@gmail.com

La cultura hondureña, tiene fundamentos mayas, greco-romana, judeo-cristiana.

La civilización Maya marca los inicios y las bases de nuestra cultura “cultura es todo aquello creado por la humanidad”; excepto los vicios y delitos; fueron Los Mayas, nuestros antepasados que por doce siglos escribieron su historia en las famosas estelas y códices, desde el año 317 a 1541 de la era cristiana.

Venido al caso, hay que tener cuidado con niños y jóvenes, y explicar, que los Mayas y su cultura no desaparecieron, pero si, en aquel momento, su organización política y social.

Todo lo contrario, su cultura vive en nosotros, -sangre y espíritu-.

También el maíz (Zea mays L) eje transversal, en el transcurso del tiempo, de la civilización Maya, sus primeros cultivos se pierden en la obscuridad de la pre-historia, en las tierras altas del occidente de Guatemala, tres mil años o más atrás, logrado por agricultores de habilidad excepcional.

La milpa, quehacer fundamental, del pueblo maya, todo un proceso agrícola, con once etapas para lograr una cosecha.

Todavía hoy, parte fundamental de nuestra cultura gastronómica e industrial; desde la tortilla al nacatamal, de rosquillas y rosquetes a la chicha alegre, espirituosa y refrescante: la cerveza Maya.

Dos mil platos se pueden hacer del maíz; concentrados para uso animal y aviar, aceites comestibles, plásticos, alcohol etílico anhidro para ser agregado a la gasolina y así reducir las emanaciones de dióxido de carbono a la atmósfera.

Al cereal autóctono le acompañan una gama de especies vegetales que son las delicias de nuestra cultura gastronómica: el frijol de bejuco, en simbiosis con el maíz, aporta nitrogenización al suelo y recibe sombra y soporte; calabazas, camote, yuca, bledo -y las confituras alegrías- chiles dulces de varios colores, tomates, papas, y muchas frutas como el aguacate, la piña, el zapote, el chico zapote del cual se saca la goma de mascar, nance, guanábana, matasano, marañón, guayaba, moras, tamarindo, mamón, coyol, ciruelos, anonas, granadilla, papaya; el mundialmente apetecido cacao, del que se obtiene, al tostar y moler sus semillas -el chocolate- (theobroma cacao L) del griego “alimento de los dioses”. Entre las plantas que dan sazón a los alimentos, el Chile bravo, la vainilla (familia orquidáceas), pimienta gorda, achiote, orégano, culantro de pata, choros (hongos), apazote, -con alto contenido de ascaridol con el cual, las familias usuarias, se mantenían libres de lombrices.- Y como entremés el tabaco,-puros y pipas- fumado y mascado. El jícaro; palo mulato y copal como incienso, el pino u ocote para antorchas.

En medio de toda esta abundancia, me quedé corto, al omitir citar, muchos bienes de especies vegetales con los que Dios proveyó a la Civilización indígena más brillante del nuevo mundo, creándose toda una cultura, derivada de la agricultura aplicada al cultivo del maíz y heredada por nuestros pueblos.

Su religión, fue un culto sencillo a la naturaleza; los astros y los fenómenos naturales, el sol, la luna, Venus, la lluvia, el rayo, el viento, el dios del maíz, dios de la vida, y otros más.

Sus conocimiento astronómicos, fueron notables, su año solar de 365 días, solo logrado en Europa en 1582 por el papa Gregorio XIII. Careciendo de fracciones su aritmética, el cálculo de la duración de la lunación, fue muy exacto.

Venus era el cuerpo celeste más observado por lo mayas, les servía para conocer la hora.

La arquitectura en piedra de los mayas es tan característica  como la griega, romana, o la gótica; no más visitar  el parque arqueológico de Copán y nos daremos cuenta de su magnificencia y singularidad.

Crearon un sencillo sistema aritmético, que es una de las obras más brillantes del intelecto del hombre.

“En cierta época, dentro de los siglos IV o III a. c., por primera vez en la historia de la especie humana, sacerdotes mayas, concibieron un sistema de numeración basado en la posición de los valores, que implica la concepción y uso de la cantidad matemática cero”

El doce de octubre de 1492, el almirante, Cristóbal Colón*, llega a tierras del nuevo mundo; en su último y cuarto viaje, treinta de julio de 1502, recorre las costas de las Higüeras y lo envuelve, un chubasco, -diferente sería la historia, si el meteoro hubiese sido un huracán -, al fin, llega a un cabo y exclama “gracias a Dios que hemos salido de estas honduras.” Así de viva y propia voz, el almirante, le dio nombre al cabo y el nombre moderno a nuestra patria, Honduras.

Posteriormente, viene la invasión y conquista, a sangre y fuego; El gran cacique Lempira, desde el Congolón defendía la patria, un golpe artero y traidor, se fragua, en el marco de negociar la Paz; en ancas de una cabalgadura y tras su jinete, un arcabucero se oculta; mato al héroe. En ese momento, la fama, gloria e inmortalidad, le abrió las puertas de la Historia.

También. -vino el cristianismo, la divina doctrina de Jesús: La doctrina del amor, amaos los unos a los otros, la Santa Cruz, el credo, los Díez mandamientos, el misterio de las tres divinas personas, y el verbo se hizo carne, los sacramentos, la sagrada familia: cada uno ame a su esposa como a sí mismo, y la mujer, a su vez, respete a su marido. Hijos, obedezcan a sus padres; honra a tu padre y a tu madre – “El fin principal de la vida cristiana no está en la relación del hombre con el mundo, sino con Dios, el espíritu perfecto: la comunidad con Dios es el centro de toda la eternidad y la fuente de toda dicha”.

Y adjunto a la conquista; el idioma español, lengua que simplificó, facilitó y extendió las comunicaciones en el nuevo mundo, a la vez, se enriqueció, con cientos de vocablos y palabras, propias de los dialectos indígenas.

Y lo siguiente; lo inevitable, el mestizaje, el mestizo, criollo, orgulloso de sí mismo, guapas e inteligentes, nobles; sin odios, racismos, y rencores para nadie. Honduras hoy, uno de los países más mestizo de América.

Temprano en el siglo XVI Llegan los negros a su nueva patria, producto del tráfico y afán de lucro de los esclavistas europeos; secuestrados, esclavizados y deportados -por miles, durante varios siglos traídos de tribus de Senegal, Guinea, el Congo y otras naciones; los que se enfermaban en el largo trayecto, eran lanzados al mar- al llegar eran vendidos, para extraer oro y producir azúcar. Atroz y espantoso sufrimiento de dimensión genocida.

Hoy integrados a la cultura hondureña, a la que han aportado, musicalidad, alegría, prudencia, sangre; talento y fuerza física deportiva. –Así lo confirma la bella y talentosa actriz-, yo soy hondureña; concisa y puntual.

Son la única raza escogida, que vino a las Américas, de los grupos un tercio eran mujeres; de caderas anchas, pechos grandes y de buena dentadura; los hombres altos y anchos de espaldas, jóvenes, capaces de soportar duros trabajos. Días mejores llegaron y un mundo esperanzador se abrió para todos…

14 de julio de 1789 día de la toma de la Bastilla; 14 de julio, fiesta nacional de Francia; en mi niñez y juventud, fiesta cívica escolar, incluidos actos cívicos conmemorativos, donde escuchábamos el canto patriótico y vibrante, la Marsellesa, himno Nacional de la República francesa. -inolvidables y formadores momentos- en el jardín de niños “Federico Froebel”, cuya directora, la Benemérita maestra de generaciones, Paquita Lardizabal de Guerrero que en solemne discurso pedagógico, nos enseñaba la trilogía doctrinaria revolucionaria: libertad, igualdad y fraternidad y los derechos del hombre; En nuestro entorno; didáctica, recursos, metodologías, maestros capaces, comprometidos y leales al interés de la República.

Los enciclopedistas, con la figura axial del siglo, Diderot, D’ Alembert, Voltaire, Rousseau, el barón de Montesquieu, Turgot y una pléyade de escritores y colaboradores menores: Plasmaron y difundieron, la edad de la razón, El Progreso del pensamiento científico. La aplicación de la razón a toda cuestión. Explorar la naturaleza, el pensamiento y publicar sus hallazgos y resultados que unifiquen el espíritu, en todo el mundo. Como dijo el filósofo alemán Kant, refiriéndose a la revolución francesa “es la entronización de la razón en la cosa pública”.

La colonia llegaba a su fin, se instauran la independencia y la República; sus próceres José Cecilio del Valle, Dionisio de Herrera y sus paladines Francisco Morazán y José Trinidad Cabañas, herederos, garantes y defensores de los principios libertarios.

Esta amalgama de tres culturas, es nuestra Identidad Nacional; rica, multifacética, impresionante.

Reflexiones, inducción y didácticas para que padres eduquen en casa.

-     Eleva tu percepción y evoca una visión patriótica-cultural, a manera que sea guía permanente de conducta.

-     Tu misión: desde muy temprana edad, educa a tus hijos, con amor, en valores y principios: éticos, morales y cívicos, a manera que en el seno familiar, sea el quehacer fundamental.

-     Y; Predica con el ejemplo.

* El almirante Cristóbal Colón, le dio el nombre moderno a nuestra patria, es el primer prócer; avenidas, parques y la celebración de la hispanidad, lo confirman; su estatua, -regalo del reino de España, a la hondureñidad, a principios del siglo XX-; derribada violentamente, por la anti Cultura, en plena época de la impunidad. Respetuoso llamado al ministerio de Cultura para proceder a su restauración, y sea colocada en un Parque conmemorativo, donde se le brinde el debido respeto.

Armando León Gómez Opinión

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