Una aclaración oportuna

29 octubre, 2016 | 8:44 AM | Imprimir

Por Carlos A. Medina R.

-Lo manifestado por el Presidente Hernández al principio de esta semana en relación a que no existen personas en Honduras que pueden estar encima de la ley, y que por lo tanto burlan a las instituciones encargadas de aplicarla, ha sido una aclaración oportuna, puesto que la acusación que se le hacía a su hermano menor, Tony Hernández, diputado nacionalista en el Congreso Nacional, de tener nexos con el narcotráfico, había causado tanto ruido en las redes sociales y en la oposición, que algunos ya vislumbraban la caída del gobierno de Hernádez, y otros contaban en detalle, casi como testigos presenciales, “los bochornosos” pasos del delfín de los Hernández.

Las redes sociales hicieron que esta noticia cruzara las fronteras patrias, y algunos hondureños en el extranjero también aseguraban que la caída del Presidente Hernández era inminente. Sin embargo, lo declarado por el Presidente en una forma contundente, desarmó a los que ya gozaban de un posible golpe de Estado o un juicio político.

El viaje del diputado Hernández a La Florida y presentarse ante autoridades judiciales del gobierno federal de Estados Unidos, fue un acto político y práctico que desvaneció las acusaciones que según las redes sociales, provenían de la Embajada de los Estados Unidos en nuestro país.

Después de esos dos acontecimientos, las declaraciones del Presidente y el periplo de su hermano a entrevistarse con las autoridades federales de Estados Unidos, se produjo una calma en los medios de comunicación, y posiblemente un desencanto en aquellos que se oponen al Presidente Hernández Alvarado, quien volvió a reiterar que así como lo dijo en la campaña política y lo manifestó al tomar posesión, las personas metidas en el negocio sucio de las drogas, serían castigadas, y citando sus palabras “caiga quien caiga”, la justicia hondureña los pondrá tras las rejas, o los enviará a los hoteles especiales que existen en Estados Unidos para los narcotraficantes, los lavadores de dinero sucio, y los que están metidos en actos ilícitos de cualquier cuantía.

Todas estas acciones de limpieza emprendidas por primera vez por un Presidente en funciones, han causado un escozor en aquellos que directa o indirectamente están metidos en esos negocios, y por lo tanto el Presidente es blanco o diana de todo tipo de acusaciones, y aunque su labor comparada con la de otros mandatarios sea mejor, muy pocas veces un Presidente ha recibido una andanada de improperios, como los que Hernández recibe todos los días. Eso indica que es posible que muchos hondureños estén metidos en esa sopa.

Las amenazas de muerte que ha recibido son fáciles de entender, pues se necesitan muchas agallas para llevar a cabo lo que él está haciendo en relación a este sucio negocio en la que algunos hondureños creen que han encontrado la mina de salvación para convertirse en millonarios de la noche a la mañana.

Este negocio sucio existe porque Estados Unidos es el mercado más grande de consumo de drogas, y para los “gringuitos” este es un problema de salud, y por lo tanto las leyes duras se aplican a los que transportan la droga a su país, y nada se hace contra los que la consumen y la distribuyen.

Honduras es un “portaavión” para la droga; entra por el este de nuestro país por vía aérea y marítima, y las poblaciones de esas regiones remotas de nuestra nación, junto con algunas autoridades militares y policiacas, han sido sometidas por el peso de los dólares o los kilos de la droga.

Luego los carteles locales, cuyos capos en algunos casos han sido extraditados a la unión americana, se encargan de movilizarla de este a oeste, pasando por la vía terrestre hasta México, en donde otros carteles se encargan en depositarlas en las blancas manos de los ciudadanos norteamericanos.

Diga lo que se diga, el mercado de la droga de los Estados Unidos nos ha causado miles de muertos, especialmente de sangre joven, varones y mujeres que por dinero se enrolan o engrosan las filas de los pequeños carteles de los barrios y ciudades de nuestro país.

El daño causado a nuestra juventud va desde la formación de maras que ahora son millonarias, hasta la muerte de legiones de jóvenes que por necesidad o por falta de valores éticos y morales, se han convertido en criminales.

Honduras es el país ideal para el narcotráfico, con extensas zonas despobladas, con jóvenes sin trabajo y con carencia de valores, que son la carnada fácil para los traficantes de esas odiosas drogas que tanto mal nos han causado.

Felicito al Presidente por su valor y por haber sido tajante cuando dijo que “nadie está encima de la ley”. Ojalá que eso cubra todos los aspectos de la vida de nuestra nación.

HRMH

Carlos A Medina R Opinión

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