Caminos escabrosos

5 noviembre, 2016 | 8:03 AM | Imprimir

Por Carlos A. Medina R.

-Aunque la política es el arte de servir y hacer el bien, parece ser que los seres humanos no entendemos esos principios, y más bien en nuestro país esta ciencia se ha convertido en el arte de vender ilusiones.

De tal manera, que los resultados de las acciones de los hombres políticos llegan muy poco a los hombres que necesitan de esa acción de hacer el bien, pues en general es muy difícil comer de ilusiones o vivir sin futuro. Por ende, el desaliento y el escepticismo de los hondureños ante la mayor parte de los individuos que nosotros llamamos políticos.

Sin tener estadísticas o estudios científicos que respalden algunas de mis palabras, es la impresión del autor que Honduras se encamina nuevamente al bipartidismo, pues el sendero que han escogido los nuevos partidos nos está demostrando que esas mentes jóvenes que integraron esas instituciones políticas no sólo adoptaron los viejos males de los “trabucos” tradicionales, sino que demostraron un absolutismo y soberbia en sus actuaciones, queriendo engañar a la población con un populismo de derecha o de izquierda.

El desastre del Partido Anticorrupción (PAC), en donde el coordinador del mismo, señor Nasralla por alguna razón especial, le hala las greñas a las féminas de su más cercano circuito, le resta seriedad ante la opinión pública.

Además, con algunas excepciones, los miembros de esa institución se alejaron de la razón de su partido, que es luchar contra la corrupción, dando muestras que entre ellos calorizan ese mal endémico del país.

De tal manera, que la desintegración gradual de ese partido, carburada por una falta de ideología definida y por no respetar los principios que fundamentan su creación, es algo inminente, pues el pueblo hondureño ya no creerá en las ilusiones que vendieron.

Mientras tanto, el partido Libertad y Refundación (LIBRE), que nació con mucho calor popular, está demostrando que por falta de conducción inteligente, está sufriendo una división en sus filas que no dudamos tendrá un efecto negativo en las bases rurales y urbanas marginales que lo apoyaban.

Sus elecciones internas que le costaron mucho al Estado, han demostrado que la decisión del coordinador de colocar a la señora Patricia Rodas como subcoordinadora en casi todos los movimientos de LIBRE, fue una maniobra poco inteligente, pues dicha política goza de muy poca popularidad dentro de la nación hondureña.

Por lo contrario, parece ser que el Partido Liberal, con nuevas figuras como precandidatos, está tomando fuerza, y tiende a convertirse en un futuro próximo, en la segunda fuerza política del país.

La aparición en el escenario de un exrector de una universidad privada, el señor Luis Zelaya ha producido una respuesta positiva en los militantes desencantados de dicho partido. También una mujer candidata, la diputada Gabriela Núñez, ha despertado un interés en algún segmento del viejo Partido Liberal.

El Partido Nacional, que después de dos elecciones ha gobernado el país, tiene la seguridad que reeligiendo al actual Presidente, conquistarán un tercer período para el “partido de la estrella solitaria”.

La reelección del actual Presidente ha suscitado comentarios acres a nivel nacional e internacional, pues la Constitución con sus artículos pétreos, a pesar de la demolición del artículo 239 de la misma, que prohibía y castigaba a quien hablará de reelección, dio pie a que se considerara como un hecho que la reelección era un caso juzgado, aunque algunos consideran que el Congreso debe reglamentar dicha reelección.

El Presidente de la República, abogado Juan Orlando Hernández, o ha declarado oficialmente su decisión de reelegirse, y en su última comparecencia con los periodistas, manifestó que estaba dándole mucho pensamiento antes de tomar una decisión definitiva, y en verdad, es necesario que lo piense bien, pues el camino no está completamente libre para reelegirse con todas las de la ley, pues nuestra Constitución tiene esos artículos pétreos que son anacrónicos y que fueron escritos en 1982 para bloquear la ambición de las Fuerzas Armadas de Honduras de volver a tomar el poder y quedarse en él en forma indefinida.

Seguimos creyendo que el Presidente Hernández Alvarado es un buen mandatario y tiene metas claras y un camino definido para nuestro país, y muchas de sus acciones para acabar con la corrupción y los carteles de la droga, han suscitado una reacción negativa de parte de los afectados y positiva en los que queremos una patria limpia. Sin embargo, el asunto de la reelección es un tema espinoso, pues aunque los pétreos son un anacronismo, todavía existen y tienen un valor legal.

Por lo tanto, cualquier decisión al respecto, tendrá que transitar por caminos escabrosos.

Carlos A Medina R Opinión

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