Liderazgos

9 enero, 2017 | 1:43 PM | Imprimir

Analista y empresario

El tema de la reelección constituye el plato fuerte en las conversaciones de muchos círculos a nivel nacional. La bien “engrasada” maquinaria mediática del régimen ha logrado, de alguna manera, provocar una confusión en la ciudadanía; al grado que ya no se sabe si la razón, que se basa en la justicia y la legalidad pero sobre todo en la constitucionalidad, ha sido vencida por la sinrazón, la triquiñuela y el irrespeto (sin lastima) a la ley y las instituciones.

Mi esposa, muy preocupada, cuenta como, en un pequeño grupo de señoras que se dedican de manera altruista a apoyar la educación de niños brillantes pero en completa pobreza, el tema de conversación es que en las próximas elecciones no existe otro camino que votar por el “menos peor” de los candidatos aunque ello implique, “por esta sola vez”, cerrar los ojos ante el atropello a la ley y los artículos intocables de la Constitución. Otros ingenuos ciudadanos creen que el desempeño de un gobernante se califica por el número de spots publicitarios que despliegan todos los medios, en todos los rincones del país.

Yo solo pienso que con el costo de cien (o cincuenta) anuncios diarios (por decir algo), al precio favorecido de veinte mil lempiras cada uno, reorientando ese recurso se harían bellezas en la reparación de escuelas o contratación de más médicos o maestros. ¡Qué tristeza! Los líderes son los responsables de encausar a los pueblos por la senda del desarrollo humano y solamente cuando los indicadores de pobreza, salud, educación, seguridad y demás medidores alcanzan tendencias de franco y sostenido mejoramiento es que esos líderes merecen entrar al círculo selecto de los personajes de la historia; pero mucho cuidado, cumplir con esa tarea es obligación de todo mandatario y nunca debe esperarse que por cada buen acto se produzca el aplauso lisonjero y mucho menos ser motivo para que los aduladores lleguen hasta el punto de violentar las leyes, mucho menos la Constitución de la República, promoviendo un continuismo que solo calamidades presagia para esta Honduras eternamente mancillada e irredenta.

Dios nos libre de los liderazgos por terror y mucho más de los liderazgos por incentivos que son aquellos que se aferran al poder mediante la compra de estómagos y conciencias. ¡Presidente, cuidado con los vampiros de la política!

Olban Valladares Opinión

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