Una solución que los capitalinos esperan

16 enero, 2017 | 1:00 PM | Imprimir

JUAN FERRERA

*Empresario y analista

El agua representa la vida, pero como que los hondureños tenemos muy poca conciencia sobre eso. Cuando no la tenemos entramos en desesperación y cuando la tenemos en abundancia no sabemos qué hacer con ella, nos asustamos por los desastres que provoca por falta de prevención, o si no, nos quedamos pasmados viéndola correr turbulentamente por los ríos.

En 2016 tuvimos un invierno moderado, con lluvias constantes en el campo, lo que ayudó a mejorar la cosecha de tres productos de la dieta familiar: el maíz, el frijol y el arroz, en los que siempre seguimos siendo deficitarios. A nivel de Tegucigalpa, si bien las tormentas llenaron las represas de La Concepción y de Los Laureles, el resto del agua, que no fue poca, la dejamos escapar por falta de capacidad para recepcionarla, y así seguiremos hasta que alguna autoridad tome la decisión de construir un nuevo embalse, antes de que caigamos en un aprieto por falta de este vital líquido. La última represa que se construyó para abastece de agua a esta ciudad fue La Concepción, en el gobierno del presidente José Simón Azcona (1986­1990).

Desde entonces, no he visto una preocupación de los gobiernos locales y centrales por impulsar una nueva alternativa para captar el agua de las lluvias. Aunque La Concepción, Los Laureles y la fuente de la Tigra ya resultan insuficientes para cubrir la demanda, Tegucigalpa sigue creciendo horizontal y verticalmente, pero los desarrolladores de los proyectos solo piensan en la vivienda, en los edificios y no en el aprovisionamiento de agua potable.

Aparte de ello, hay otras aristas que atender como la pérdida del líquido por el deterioro de las cañerías, la protección de las cuencas hidrográficas, algunas disminuidas por la tala del bosque, por los incendios forestales y últimamente por la plaga del gorgojo descortezador del pino. Hay que trabajar también por la calidad del agua y entender también que la migración del campo a la ciudad es un fenómeno constante, por lo tanto urge una planificación más seria y comenzar a buscar soluciones para enfrentar una eventual crisis.

Juan Ferrera Opinión

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