El legado de Tito Asfura

30 enero, 2017 | 2:07 PM | Imprimir

Por: Mario E. Fumero

Todos los habitantes de Tegucigalpa somos testigo del cambio que está sufriendo la capital en los últimos dos años, bajo la administración de Tito Asfuera, más conocido por “Papi” a la orden. Se han realizado grandes  obras de mejoramiento en cuanto a la infraestructura vial de la ciudad, la cual se encuentra colapsada por las pocas calles existentes y el mucho tráfico circulante. La realidad es que en las administraciones pasadas solo se tapaban baches, y vimos cómo la millonaria inversión del transmetro  terminó en fracaso, sin obtener un mejoramiento en el transporte vial de los capitalinos.

En este gobierno municipal se han hecho más obras que en ningún otro gobierno en los diez años anteriores. La ciudad está siendo transformada por pasos a desniveles que resuelven parcialmente el problema de una ciudad colapsada por la gran cantidad de autos y un acelerado deterioro de la estructura vial que el cual se viene dando por décadas. Pero las obras no se limitan tan solo a los pasos a desniveles en el área central, sino que también en las muchas colonias pobres de las zonas  marginadas se repararon las calles de igual forma, pues el trabajo de  todas estas obras se están haciendo con cemento hidráulico, y es ahí en donde radica el mayor legado que nos dejará la administración de Tito Asfura, pues la forma de construir calles, bulevares, y paso a desnivel con este material, le está cerrando las puertas a los futuros alcaldes, para que no puedan agarrarse del cuento de reparar los baches, para obtener ganancias o comisiones, con las empresas contratadas, pues las construcciones que se están haciendo son a base de un hormigón que cual garantiza una vida útil muy superior a la que podríamos experimentar con el asfalto.

Puedo afirmar, sin ser ingeniero, que este legado deja huellas indelebles que permanecerán por largos años, acabándose las movidas que por décadas han hecho muchas administraciones anteriores, las cuales con el cuento de tapar baches todos los años, han obtenido ganancias personales por medio de comisiones. Esta técnica se había convertido en un gran negocio para ciertas autoridades edilicias, las cuales recibían prebendas por contratos, lo cual quedará limitado, pues todos sabemos que a la larga, las obras de bacheo salían mucho más caras con el tiempo, que haber hecho la calle con cemento hidráulico, como hoy se está haciendo, pues el tapar baches era pan para hoy, y hambre paras mañana.

Es de admirar también el hecho de que todas estas obras municipales se hicieron en tiempo récord, y lo más asombroso, se han hecho las obras, sin tener que pedir préstamos, lo que revela que cuando se quiere hacer algo bien hecho, solo  necesitamos dos cosas, buena voluntad e integridad. Claro está que, el secreto de estas mejoras radica en el hecho de colocar en los puestos claves a personas trabajadoras y conocedoras de la función que debe desempeñar, y aunque Tito Asfura no es un experto ingeniero, su experiencia y laboriosidad se traduce en un cambio radical de una ciudad, que por su topografía, vive rezagada y sin posibilidades de progresar, como lo podría hacer San Pedro Sula, que tristemente está en un proceso de regresión y deterioro vial.

Esperamos que esta verdadera imagen de la capital siga adelante, y que con los impuestos apoyemos lo que es nuestro, porque como dice la Biblia “por sus frutos los conoceremos”.

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