Expresión

4 febrero, 2017 | 10:47 AM | Imprimir

LUZ ERNESTINA MEJÍA P.

-Es de esperar que si tres de los pilares del Estado de derecho, imperio de la ley, división de poderes y legalidad de la administración pública son deteriorados, igual sucede con el cuarto: derechos fundamentales.

Entre ellos, la libertad de expresión como derecho humano, en Honduras consta de las voces necesarias para sustentar la ficción de su existencia. ¿Pluralismo? Solo el aparente. ¿Respeto? Solo el indispensable.

Cierto es que la libertad de expresión aquí es eufemismo. Se es libre de expresarse mientras la imagen de poderes políticos y poderes fácticos afines no sean molestados.

Se entiende por poderes fácticos todos los que no son políticos, contenido el sector corrupto de la prensa que igualmente es instrumental en el irrespeto al derecho fundamental de libertad de expresión.

La cooptación de medios de comunicación como política estatal hechiza de los gobiernos de turno es otro reflejo del crecimiento de los antivalores que lesionan la identidad nacional.

Así, la mentira como herramienta de trabajo o inclusive, de proselitismo, es frecuentemente utilizada hasta premiarse a los más diestros en empuñarla. Bueno sería que la esgrimida libertad de expresión del gobierno o de la prensa tarifada fuera entendida en similar forma que lo es por los excluidos del sistema.

Quien osa criticar el poder y a sus aprovechados temporales, sufre presiones de baja y alta intensidad. Desde cierre inexplicable de puertas hasta inseguridad personal y familiar. Los desafíos de la libertad de expresión hoy son enormes en Honduras. Tanto como en la represión de los 80.

Pero por otros medios, unos sutiles y hasta tecnológicos ¡y de punta! ¿Qué sigue? Empezar por tener conciencia de ello sería gran logro.

Lo grave es que alienados por la saturación mediática oficialista, como por el hambre, la mayoría del pueblo hondureño esté lejos de interiorizar la vulnerabilidad de la libertad de expresión en esta coyuntura. Pero se dice que existe. Peor: hay quien cree que existe.

Luz Ernestina Mejía Opinión

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