Sin identidad ni valores

7 febrero, 2017 | 2:30 PM | Imprimir

GASPAR VALLECILLO MOLINA

-Perdimos por indolentes identidad nacional y valores humanos. Por las circunstancias actuales, lo resentiremos más. Identidad nacional es la condición social, cultural y espacial de una nación en conjunto con su idioma, costumbres, comida, creencias, símbolos patrios, artesanías, música, danzas. Cultura que nos identifica plenamente de otros países.

Cada pueblo tiene su propia identidad. Unidad de lo diferente. Afianzada de generación en generación hace que sea necesidad viva en enriquecimiento constante. Perderla es aislarse del mundo provocando una parálisis social.

Inmovilismo e involución de logros sin acceso a lo nuevo. Es suicidio económico, político y social que condena a la miseria impidiéndole reaccionar para resolver ese impacto de un paso acelerado a lo absurdo sin defensa, al no permitir la participación ciudadana de forma activa en un proyecto de nación con sostenimiento sin la intolerancia que resta en lugar de sumar. El sentimiento común de todos es identidad nacional.

Los valores son principios que permiten orientar el comportamiento para realizarnos como personas pensantes y pudientes de apreciar y elegir, preferir y distinguir.

Tener satisfacción y plenitud para pautar metas y propósitos tanto personales como colectivos, de nuestra nación por ejemplo, para darle bienestar y felicidad en el pleno conocimiento de lo que significan y representan los valores dejando al lado lo que opinen quienes no los ejercen como norma de conducta, para vivir en comunidad relacionándonos más como personas de sentimientos que apreciamos nuestros valores para lograr bienestar colectivo en armoniosa convivencia.

Necesitamos como humanos tener convicciones profundas que determinen la manera de ser y orientar nuestra conducta, que formen parte de la identidad de las decisiones frente a sus deseos e impulsos y fortalezcan el sentido del deber.

Los valores se jerarquizan por criterios de importancia. Cada persona construye su escala de valores. Revisé el tema porque preocupa enormemente el progresivo deterioro cívico que debemos urgentemente retomar con seriedad para recuperar la identidad y los valores que nos hacían respetados, respetar y sobre todo, respetarnos.

Lamentablemente sobrevivimos al día con un endeudado ayer y enjaranando mañana sin estrategias económicas, sociales, educacionales y laborales y sin valores de auténtica identidad nacional que obliguen a reflexionar y modificar la conducta irresponsable y antipatriótica que nos descalifica.

Nuestra incultura politiquera es pertinaz confrontación e improductiva, insultante, denigrante, irrespetuosa y voraz, incapaz de generar una cívica oposición de propuestas y soluciones sin el hartazgo de vulgaridades y circo. Abunda envidia y egoísmo evidenciando lo que son y serían.

Sus falsedades de corruptos sacrílegos y poses de machistas televisivos, pero cobardes evasivos los hace deslucir por completo ante los pensantes, pero engañan a la masa explotada por ignorante, para lograr el voto por color y no por amor a esta patria ya desteñida y constreñida, precisamente por ellos, sectarios putativos de la mediocridad que se mantienen activos en el daño y desprestigio nacional.

Reactivemos la conciencia cívica para coincidir en las mejores decisiones ante las nuevas políticas gringas que obligan a pensar solo en una Honduras donde todos quepamos sin migraciones, delincuencia ni corrupción, para crear las oportunidades en las que no haya espacio, nunca más, para politiqueros sin valores y sin identidad nacional.

*drgvallecillo@yahho.com

Gaspar Vallecillo Molina Opinión

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