Humanismo

13 febrero, 2017 | 10:30 AM | Imprimir

Por Jonathan Roussel

Nasralla negó que fuera comunista, izquierdista o socialista. Afirmó que nunca fue de derecha ni de izquierda y tampoco liberal. ¿? Después de repetir su confesión nos llevó en su máquina personal del tiempo a la época del Renacimiento.

Allá había un movimiento llamado Humanismo y fue un fenómeno filosófico, histórico y cultural que comenzó en Italia en el siglo XIV y se extendió por Europa, rompiendo con la fuerte influencia que ejerció la Iglesia Católica en todos los órdenes de la vida durante la Edad Media.

Actualmente existe la Unión Internacional Humanística y Ética compuesta por 117 organizaciones de 38 países.

Allí están afiliadas organizaciones de todo tipo: religiosas, racionalistas, ateas, seculares, cultura ética y libres pensadores.

Valores como el prestigio, el poder y la gloria eran calificados como pecados por la moral cristiana de aquellos tiempos. Y ahora muchos actos de la humanidad ya no son fallas morales sino derechos. Herencia de la Edad Media. Eso, ni más ni menos ha sido el humanismo.

No ha existido manera de crear un partido humanista y menos llegar al humanismo cristiano. Sería algo incontrolable. Y hasta vergonzoso. Varios lo han intentado pero mejor ha sido quedarse con Platón y la democracia.

Don Salvador, por su condición de aprendiz no sabe lo que dice y se equivoca mucho. Los resultados los vemos en su partido. No solo en este tema sino en todo lo que se refiere a la administración doctrinaria. No hay minuta doctrinaria completa. Solo un tema, la anticorrupción y de allí no pasa.

Estructurar su partido podría ser una parte de lo que necesita para sobrevivir, pero hace falta más. Tolerancia, buen trato y lealtad. Fidelidad a una causa con múltiples militantes, pero si no es fiel a la causa, menos lo es a sus correligionarios.

Su costumbre de dispararle a todo lo que se mueve le ha traído tantos enemigos que ya no tiene dónde colgar los trofeos.

Cualquier brisa lo desestabiliza y una ventisca que se forma a su alrededor lo terminará.

Mejor sería y ayudaría a nuestro sistema político que se dedicara a darle estructura sólida. Sustitución de autoridades en tiempo y forma. El liderazgo le llegaría sin mayor esfuerzo. Y no tendría necesidad de andar su posición política en el bolsillo o en un folder lleno de recortes.

Y aquí, en esta irredenta patria, ya hubo un intento. Pepe Lobo intentó bautizar al “cachurequismo” como el del Humanismo Cristiano. Huelga decir que no pudo.

El aprendiz avanza por el sendero de convertirse en otro mal ejemplo que nos heredó el Renacimiento.
¡Salud humanista!.

Jonathan Roussel Opinión

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