Semifinal… y gran final…

11 marzo, 2017 | 11:30 AM | Imprimir

Por: Jonathan Roussel

Aunque algunos aseguraron que  este 2017  no habría elecciones, estamos a pocas horas de celebrar las primarias. Solo nos quedará la fecha definitiva: 12 de noviembre.

Van por la reelección un presidente, 64 diputados y 210 alcaldes. Esto acaba con los argumentos de aquellos que juraban que la República terminaba con la reelección.

Participan en la contienda 10 agremiaciones con 4 líneas de intereses muy disímiles.

Este diciembre 12  los nacionalistas esperan culminar con  la victoria. Los liberales, porque su partido no muera y vuelva a ser protagonista. Libre, PAC y Pinu por recibir el diploma final de víctimas. Y a los 5 restantes solo les basta con no desaparecer.

De lo descrito debe salir algo bueno. No todos saldrán electos. Es lógico, pero los que lo consigan  demostrarán que fueron buenos funcionarios. Y que los aspirantes son buenos. Y eso  sí resultará ser  beneficioso para el país.

La campaña ha sido dura y peligrosa. Se ha pedido muerte, destitución, cárcel y exilio. Se amenazó con nuevo sistema político y hasta se convocó a empuñar las armas. Y también algunos extranjeros ofrecieron su concurso. Pero no pudieron. También aparecieron –pecados y tremendas debilidades– y actualmente se trabaja  aclarándolos.

Todas las conspiraciones fueron derrotadas por el partido de gobierno. Todo esto nos da la impresión que el nacionalismo repetirá.

Para evitar las dificultades que este gobierno tuvo que enfrentar  en el Congreso Nacional,  desde 2014 el Comité Central planeó ampliar su plataforma electoral en Francisco Morazán y Cortés, buscando ganar más diputados y que sean electos con más votos para impedir inesperados diputados debilitando el poder en el Legislativo como producto del sistema de contar.

Se buscaron jóvenes representativos de grupos de voto duro y a trabajar. Se miró repuntar el entusiasmo.

Salir electo diputado es muy difícil. Casi como ganar la lotería sin comprar boleto. Y para cada proceso electoral se agregan condiciones y se cambian procedimientos. Esto  hace muy difícil participar y más difícil triunfar de tal suerte que podemos afirmar que fue más fácil la competencia en 1954 que ahora. En ese campo podríamos decir que hemos empeorado.

Sería muy interesante saber cuántos malos diputados resultaron de ese mal sistema de contar y por consiguiente cuántos buenos se esfumaron.
En estas elecciones del domingo, hay urnas, votos y resultados independientes para cada partido. Tendrán sus propias trampas y resultados. El Tribunal Supremo Electoral solo dará los resultados finales.

No sabemos porque nadie dijo esto y se  hizo campaña con argumentos, tácticas y ofertas  que solo sirven para la final.

En algunos casos  hay cuarta urna para elegir autoridades partidarias.

Jonathan Roussel Opinión

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