CONFLICTO ELECTORAL HONDUREÑO 2017

28 marzo, 2017 | 8:00 AM | Imprimir

Según el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia, el primer significado de objetivo es ser desinteresado o desapasionado, algo deseable en los políticos o cualquiera de los que ejercen un poder del Estado, o que sean funcionarios o empleados públicos, porque de acuerdo con el Artículo 321 de la Constitución de la Republica: “Los servidores del Estado no tienen más funciones que las que expresamente les confiere la ley. Todo acto que ejecuten fuera de la ley es nulo e implica responsabilidad”. Por cierto, nulidad del acto y de la persona. También, es lo que pertenece o es relativo al objeto en sí mismo, con independencia de la propia manera de pensar o de sentir.

En la expresión una manera objetiva de ver la situación, tiene género, deseable al evaluar el escenario político, social y económico.

Nuestro objetivo, fin o finalidad, es despertar el interés del lector que quiere saber lo que sucede en la situación política que analizamos; recordando que es aconsejable escribir sobre lo que es fundamental, pues las contradicciones secundarias son tan superfluas como infinitas.

En la situación política de Honduras el objetivo de las partes difiere, según el interés o intereses de cada persona o grupo.

Así, el objetivo del Jefe del Poder Ejecutivo, ahora de facto, inconstitucional y en flagrancia por el delito de traición a la Patria, es reelegirse como presidente de la República,  compartido por la fracción del Partido Nacional que le apoya y, mientras no se pruebe lo contrario, todos los participantes en la comparsa electorera.

Juan Orlando Hernández, todavía ciudadano, incumple su juramento y viola la norma constitucional que dispone que “La alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República es obligatoria.

La infracción de esta norma constituye delito de traición a la Patria”, como lo dicta el párrafo segundo y tercero del Artículo 4 de la Constitución de la República.

Por el artículo 42 de la Constitución “La calidad de ciudadano se pierde:

1., 2. 3. Omisis

4. Por coartar la libertad del sufragio, adulterar documentos electorales o emplear medios fraudulentos para burlar la voluntad popular”.

Lo valioso de las elecciones internas del domingo doce de marzo fueron los votos en blanco y los nulos, aunque lamentablemente no fueron consignados fielmente por los que integraron las Mesas Electorales Receptoras (MER), omisión no señalada por ninguno de los observadores electorales aunque muestra la resistencia popular al fraude montado “para burlar la voluntad popular”. Interesante, observadores coautores.

El objetivo o fin de los que nos oponemos a la reelección del todavía ciudadano Juan Orlando Hernández, es evitar que se consume la violación a la Constitución de la República, que genera una crisis política cuyo punto final depende en gran parte de la rectificación de los autores y coautores de los mismos delitos.

Norman Cousin en la Patología del Poder nos recuerda a Lord Acton, quien escribió que “El poder siempre corrompe. El poder absoluto corrompe absolutamente”. Mientras un refrán chino enseña que “Ni el poder ni el dinero arruinan a la persona, solo la muestran tal cual es”. En síntesis ni el poder ni el dinero se hicieron para cualquiera; por eso, no se pone a cualquier indio a repartir la chicha.

Las dinámicas de la no violencia caracterizan el poder así:

  1. 1. Facultad o potencia, facilidad y tiempo para  hacer algo.
  1. 2. Dominio, facultad, imperio y jurisdicción para que alguien  mande a ejecutar algo.
  1. 3. Gobernar para que un país tenga gobernanza, haciendo posible lo deseable.
  1. 4. Acto o instrumento por el cual una persona faculta a otra para hacer algo.

Continuaremos.

Opinión Ramón Custodio

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