Promesas y necesidades olanchanas

13 abril, 2017 | 3:22 PM | Imprimir

Por Ramón Custodio

Marco Aurelio Soto aconsejó ser desapasionados en política, para saber quién es quién, pero todavía hoy su sabio consejo es asumido solo por una minoría insignificante, pues los apasionados son mayoría y hasta eligen presidentes de la República.

Hoy nos referimos a los habitantes de más de diez municipios del norte de Olancho, que creyendo en la misma promesa de más de cinco candidatos ­ incluido el actual­ que llegaron a ser presidentes de la República, incumplieron el compromiso de pavimentarles la carretera de Limones a Mame, para mejorar el transporte interurbano de pasajeros, incluidos enfermos graves que han perdido su vida por la falta de ambulancias y cuidados médicos adecuados, así como costosas dificultades para sacar sus múltiples y variados productos (maderas, productos lácteos, carnes, cueros y granos básicos) que encarecen sus productos al consumidor.

Este tramo, al acortar más de cuarenta kilómetros la distancia con el puerto de Trujillo, promovería el turismo nacional e internacional al facilitar el acceso al parque ecológico La Unión, en el cual hay senderos con miradores para admirar a los quetzales en su propio hábitat y otras atracciones turísticas.

Estos olanchanos saben que la unión los ha hecho más fuertes en sus justas exigencias, han recurrido incluso a acciones políticas de no violencia para que el proyecto de pavimentación fuera incluido en el actual Presupuesto General de la República, pero el propio presidente de la República dio en Catacamas airadas declaraciones contra el proyecto afirmando que hasta habían malversado los fondos asignados a esa demanda. La verdad es que solo se hizo el estudio preliminar y nada más y las autoridades, lejos de continuar la inversión, procedieron a la pavimentación de un tramo diferente y más largo en beneficio de otros municipios que también tienen ese derecho al desarrollo.

El gobernante dio a entender que ya el Estado cumplió con sus compromisos con todos los habitantes del departamento de Olancho, cuando en realidad son dos sectores diferentes y que la red vial debe tener rutas alternativas que cumplan con los objetivos de oportunidad, pertinencia y complementariedad. Es decir, que la gobernanza no es cumplir con algunos e ignorar a los demás.

Los habitantes de los once municipios en cuestión tienen ya un instituto tecnológico, que quieren convertir en un centro de educación superior para formar profesionales, en disciplinas necesarias para el desarrollo tecnológico regional, demostrando que no solo saben pedir sino que también saben proponer, disponer y hacer.  proponer, disponer y hacer.

Hasta hoy han enfocado ejemplarmente todas sus actividades en métodos de no violencia, como la petición convincente a los diputados olanchanos de mayor influencia política en el gobierno sobre la razón que les asiste, sin el éxito esperado. De modo que se les está obligando a buscar el compromiso de todos los candidatos a cargos de elección popular para que apoyen su iniciativa, parte del ejercicio efectivo de su voluntad soberana, eligiendo solo a los que les apoyen. Pues de acuerdo con el artículo 5 de la Constitución de la República: “El Gobierno de la República debe sustentarse en el principio de la soberanía popular, la autodeterminación de los pueblos y la democracia participativa de los cuales se deriva la integración nacional, que implica participación de todos los sectores políticos en la Administración Pública, la estabilidad política y la paz social”.

Si los candidatos a cargos de elección popular desatienden su derecho de petición, podrían votar en blanco y hasta invertir las recaudaciones municipales en llevar a cabo su proyecto en una ejemplar acción soberana.

Opinión Ramón Custodio

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