¿CUÁL DE LOS DOS MALES ES PEOR?

19 abril, 2017 | 11:47 AM | Imprimir

Por Ramón Custodio

Ex comisionado de las Derechos Humanos

Frente a la Tercera Guerra Mundial (TGM) y la posible pero poco probable reelección de Juan Orlando Hernández (JOH), al pueblo hondureño le toca decidir ¿Cuál de los dos males es peor?, porque todo parece indicar que cualquiera que sea su escogencia le toca palos si boga o no boga.

Hemos ahondado lo suficiente sobre la reelección de JOH, resumiendo así lo dicho: el actual proceso electoral es nulo desde la inscripción inconstitucional del ahora ex presidente constitucional de la República de Honduras, JOH, compartiendo todos los participantes la responsabilidad del delito traición a la Patria y al ser juzgados y sentenciados por ello, se les podría  suspender o privar de la ciudadanía según lo prescriben los artículos 41 y 42 de la Constitución.

Según el contexto geopolítico del momento, hay quienes  consideran que ya estamos en esa temida TGM y hasta apoyan su irracional fanatismo en una de las profesias.

Se acusa al régimen de Bashar Al Assad, haber usado armas químicas en el ataque  del 4 de abril último en su conflicto armado interno, que dejó por lo menos 58 muertos y unos 170 heridos, “incluyendo niños con convulsiones y problemas respiratorios” (El Heraldo, “Trump atribuye a debilidad de Obama el ataque químico en Siria”).

La respuesta de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de América, fue bombardear Siria el 7 de abril por el uso -aún no comprobado- de armas químicas en el conflicto armado interno que afecta a este país; una acción bélica unipersonal al no contar con la autorización de las cámaras legislativas e ignorar a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). A lo que se suma el retiro de ese gobierno en la última asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); todo lo cual enuncia no una política aislacionista, sino más bien intervencionista por la  universalización de la doctrina Monroe, del destino manifiesto, ahora equivalente al mundo para los Americanos, verdadero autoritarismo imperialista y global.

Hay quienes ven al régimen de Al Assad con otros ojos, diciendo que su familia pertenece a la tolerante secta Alawi del Islam, de modo que su régimen practica la igualdad de derechos de los dos géneros en salud y educación, las mujeres no están obligadas al uso de la “burka”, que Siria es el único país árabe con una constitución laica por lo que la ley islámica (Sharia) es ilegal y, sobre todo, que Siria es el único país sin deudas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y con el Banco Mundial (BM), además de que prohíbe el uso y consumo de productos transgénicos del mundo capitalista. Esta sociedad tiene un 10% de población cristiana y a lo largo de la historia, por lo menos cinco (5) papas han sido de origen sirio. Además, Siria ha sido el único país que le ha dado refugio político a los iraquíes que lo han necesitado. El pueblo sirio, nos dicen, es un pueblo tan bien informado que apoya el Nuevo Orden Económico Mundial (NOEM).

Pero Siria tiene la maldición del oro negro, pues sus dos mil quinientos millones de barriles de petróleo despiertan la avaricia de los monopolios petrolíferos del mundo.

En estos escenarios bipolares preocupa el silencio de los que debieran hablar, opinar, orientar y dirigir, para que los Estados tuvieran políticas públicas que aliviaran la pobreza, proveyeran seguridad pública como un bien común y dejaran de hacer negocio con la fe cristiana, al convertir la semana santa en una orgía comercial.

Detener la reelección de JOH está más al alcance del pueblo hondureño que preservar la paz mundial, de modo que manos a la obra, pues todos los ciudadanos tenemos la obligación de hacer que se respete la Constitución de la República.

Opinión Ramón Custodio

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