Con el sudor de la frente

21 abril, 2017 | 9:59 AM | Imprimir

Por: Julio Raudales

-Fue el británico Federico Engels, socio, amigo y benefactor de Carlos Marx, quien definió en el primer capítulo de su magnífica obra El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, los elementos fundamentales del trabajo, como factor, no solamente productivo, sino social: “A través del trabajo el hombre transforma la naturaleza y a la vez se transforma a sí mismo”, reza el pequeño ensayo con el que el filósofo cofundador del comunismo marcó la clave del ordenamiento social que preveían los marxistas.

Estemos o no de acuerdo con la propuesta política de Engels, nunca se podrá ponderar lo suficiente la importancia del trabajo como elemento aglutinador de la sociedad y motor del desarrollo humano y productivo. Nadie, ni siquiera las personas más ricas quieren vivir sin trabajar, no solamente por dinero, también por satisfacción personal, por estatus, por mejorar la autoestima, etc.

Aunque lo anterior pareciera contraponerse a la sentencia con que Dios “condena” al desobediente Adán en el Génesis de la Biblia: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”, que es junto con la mortalidad y el dolor en el parto, el precio que debe pagar la imperfección humana, de acuerdo al texto sagrado, las mismas escrituras reivindican más adelante, el valor del trabajo honesto como forma de acercarse al Creador.

En cualquier caso, como dije anteriormente, es imposible concebir la vida actual sin el trabajo como aportante de valor y riqueza, junto al capital, los recursos naturales utilizados de forma sostenible y la creatividad e innovación. Estos factores bien combinados son claves para el bienestar social de todas las naciones.

Escribo lo anterior, a propósito de la información que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) ha publicado, revelando cifras demográficas y laborales del país para el 2016.

Si efectuamos un somero análisis del mercado laboral hondureño a partir de esta última encuesta, las cifras revelan un estado que francamente debería alarmarnos como sociedad. Creo que es muy importante que autoridades, empresarios y ciudadanía activa utilicemos esta información para tomar decisiones adecuadas sobre el corto plazo.

La información oficial tomada como base, revela que hay en el país unas 3.6 millones de personas que participan en el mercado laboral. A este segmento se le llama Población Económicamente Activa (PEA). Si consideramos que en Honduras viven aproximadamente 4.4 millones de personas mayores de 21 años y menores de 60, que en su gran mayoría ya no estudian, debemos colegir que unas 700 mil personas en el país ni están trabajando, ni quieren trabajar.

¿Qué hace esta gente? ¿De qué viven? Son un ejercito nada despreciable, capaz de incendiar o destruir cualquier iniciativa humana. A ellos los especialistas no les llaman desocupados ni desempleados, se les encasilla en la categoría de “inactivos” la mayoría (más o menos un 60%) son mujeres, una buena parte vive en el sector rural y por supuesto, la probabilidad de estar inactiva o inactivo y ser pobre es de más del 80%.

Como en el país viven 8.5 millones de seres humanos y las cifras del INE nos indican que 4.1 millones tienen menos de 21 años (menores de edad), muchos de ellos estudian -aproximadamente 2.5 millones están matriculados en el sistema educativo formal- pero una buena cantidad -más o menos 1 millón tienen menos de 5 años, unos 300 mil niños dejaron la escuela y están trabajando, lo que no es bueno porque limita su capacidad futura, con lo cual quedan unas 300 mil personas menores de edad que ni estudian ni trabajan, cifra realmente preocupante.

Un país con un mercado laboral tan pequeño y poco instruido (hablaré de esto en la próxima ocasión, una cada vez más creciente población inactiva, una cifra tan elevada de niños y niñas que no estudian ni trabajan, no ayuda a avizorar cosas buenas para el futuro. Ojalá y quienes se preparan para gobernarnos el próximo cuatrienio, tengan en cuenta estas cifras en sus planes.

Una nación de gente sin trabajo o que no se anima a ir a buscarlo está caminando hacia su destrucción. ¡Hagamos algo ya!

Julio Raudales Opinión

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