El pasado mes de febrero, el director nacional de Inteligencia de los Estados Unidos de América, James Clapper, aseguró que es Corea del Norte y no Irán, la mayor amenaza nuclear del mundo.

El 2 de marzo, el Consejo de Seguridad de la ONU reforzó las sanciones contra Corea del Norte. El 31 de marzo, el presidente Barack Obama se reunió con la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, y el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, para tratar el tema. El mismo día, el presidente Obama sostuvo un encuentro con el mandatario chino, Xi Jinping, y destacó que las recientes sanciones de la ONU a Corea del Norte “no hubieran avanzado sin la cooperación y el apoyo de China”.
Las citas se celebraron antes de la Cuarta Cumbre de Seguridad Nuclear en Washington, donde participaron delegaciones de casi cincuenta países, y se trató la posibilidad que grupos radicales puedan obtener una “bomba sucia” (de dispersión radiactiva). Este año, Corea del Norte, bajo el régimen de Kim Jong-un, se ha atribuido avances en su programa de armamento. El 6 de enero, Pyongyang realizó con éxito su cuarta prueba nuclear.

Aseguró que utilizó una bomba de hidrógeno, algo que los analistas dudan, aunque no descartan que se tratara de una bomba atómica mejorada. Pyongyang también asegura que ha miniaturizado cabezas nucleares para instalarlas en misiles.

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Corea del Norte, capaz de fabricar bombas nucleares, considera los ejercicios militares anuales de Corea del Sur y Estados Unidos como “manifiestas maniobras nucleares de guerra”. En febrero, Pyongyang lanzó un cohete que según Washington y Seúl, se trató de una prueba encubierta de un misil. El 15 de abril, Corea del Sur acusó a su vecino de la prueba, aunque fallida, de un Musudan (misil de mediano alcance).

Fue la prueba nuclear de enero la que determinó el inicio de las negociaciones entre Seúl y Washington para el despliegue de un sistema antimisiles. Pekín se opone a ese escudo, ya que lo considera una amenaza para su territorio.

El 5 de abril de 2016, China anunció una reducción de su comercio con Corea del Norte, de quien es el principal socio (90% del comercio). Por Dandong, China, pasa el 70% del intercambio entre los dos países.

En el pasado, China ha sido poco estricta al aplicar sanciones. Entre otras consideraciones contempla que si son excesivamente duras, podrían desestabilizar a Corea del Norte y causar una oleada de refugiados.

No solo China se muestra preocupada. Después de su breve paso por América Latina, el presidente Obama vuelve su atención a Asia donde “existe la posibilidad” que se detone una cabeza atómica en un quinto ensayo nuclear, bajo la amenaza de Corea del Norte.

Graco Pérez
*Máster en Relaciones Internacionales y en Estudios Asiáticos