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El poder detrás del poder

El poder detrás del poder

Por Mario E. Fumero

Puedo afirmar categóricamente que existe un poder oculto que opera detrás de todos los poderes dominantes, tanto detrás de los sistemas democráticos como en los sociales y religiosos. Ese poder aunque es obra del maligno, opera a través de algo que desencadena la codicia y corrupción y el cual es “el poder del dinero”. Este súper poder escondido es el que rige los destinos de la humanidad, y para ello vamos a razonar los argumentos que lo sustentan.

Se dice que “quien tiene la plata (dinero) tiene el poder”, y lo voy a demostrar. Cuando se elige un candidato para gobernar una nación, sea al nivel que sea, ¿quién es el que más favores recibe? El que más invirtió en propaganda e imagen. ¿Y quién facilita los millones que financian esta campaña? Los poderes económicos de la oligarquía, las empresas transnacionales y los intereses creados, incluyendo el narcotráfico con sus fachadas. ¿Bajo qué condiciones ofrecen esa ayuda a sus candidatos? Con el fin de obtener favores, concesiones o privilegios. ¿Qué le ocurre a un gobernante que trata de ser justo y frena la voracidad económica de la oligarquía y de los poderes dominantes para favorecer a la clase pobre? Esta compra algunos medios y periodistas para desacreditar al tal gobernante. ¿Y qué hace un gobernante corrupto cuando los medios honestos critican o señalan sus actos ilícitos? Compra a periodistas corruptos y ambiciosos para que busquen argumentos falsos y ataquen a sus opositores, pagando para que le desacrediten e intimiden, y es un sistema muy corrupto, le paga a un sicario para que lo liquide.

Y ¿qué hacen los monopolios e intereses creados cuando quieren obtener un favor del gobierno de turno? Una de dos: O compran a políticos corruptos para que les apoyen en sus pretensiones, o desprestigian al político comprando los medios para que lo desacrediten acudiendo a métodos deshonestos.

Es sabido que quien controle la economía, lo puede controlar todo, y el que pueda salvar al mundo del caos, ese podrá gobernar la humanidad, pero para lograrlo tiene que derrumbarse el sistema actual que rige y gobierna gracias al poder del dinero.

Sea como sea, el poder del dinero domina sobre todo, en todo. Judas Iscariote al sentirse frustrado en su ambición política de ser primer ministro de finanza, al ver que su Maestro no entraba a reinar a Jerusalén, sino a morir como cordero, lo vendió por 30 piezas de plata (Mateo 26:15). El mismo Satanás sedujo a Jesucristo para que renunciara a su obra redentora ofreciéndole los reinos y el poder terrenal para que le adorara (Mateo 4:9). El Apóstol Pablo afirmó en 1 Timoteo 6:10 que “raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”.

No me cabe la menor duda en afirmar que quien tiene el dinero, tiene el poder de comprar conciencias, justicia, principios, valores y leyes. ¿No es acaso verdad que los ricos y corruptos siempre salen absueltos aunque sean culpables, y el pobre que robó una gallina ni siquiera se le juzga y permanece preso meses y años?

Los gobernantes y los estados se doblegan ante los organismos internacionales que les dan préstamos. El endeudado se hace esclavo del acreedor.

¿Qué no compra el dinero? Su poder alcanza incluso a los líderes religiosos de las iglesias cristianas, los cuales deberían ser fieles a las enseñanzas de Jesús cuando dijo “No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis” Lucas 12:22. Hoy se predica desde los púlpitos y por la televisión que la meta del cristiano es “tener para poder” y se siembra la ambición y la codicia en los seguidores de Jesús mediante un mensaje que motiva el “tener para ser”, uniéndose así al poder dominante de este siglo que es la acumulación de riquezas en un mundo que en un 70% muere de hambre. Y es que la doctrina diabólica proclama que “con el dinero todo se compra” y con esta falsa enseñanza, se está llevando de encuentro a nuestra civilización que cada vez se vuelve más corrupta, reinando el hambre y por ende la violencia e injusticia.

Es tiempo de combatir la raíz de todos los males que nacen del poder de la ambición al dinero, de lo contrario, aumentará la violencia y la injusticia, se multiplicarán los pobres, y nuestro mundo sucumbirá ante el peso de una corrupción que nos llevará a la ruina total.

mariofumero@hotmail.com
www.contralaapostasia.com

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