Por Jonathan Roussel

Más me gusta decir luz eléctrica que energía eléctrica y no son lo mismo, hay grandes diferencias. Mis recuerdos infantiles superan totalmente este mundo de hoy anticuado e ineficiente al cual llamamos moderno. Pienso que sería mejor volver a aquellos tiempos.

Por ejemplo en el año de 1944. Ciudad de Yoro. Una represa muy pequeña colectaba el agua que bajaba a la ciudad por un largo canal y movía un generador. Siempre había luz.

En estos días lograr un servicio parecido es un lío tecnológico, financiero, político, sindical sospechoso de muchas desviaciones y hasta de complicidad.

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Generador movido por motor de combustión era caso diferente. Muchos años después todos los días a las 6 pm en Villanueva, Cortés, los niños corrían para ver la ceremonia de encendido del motor. Brillaban las luminarias exteriores y las casas.

Iglesias, comercio y el cine estaban bien servidos. Cuando era oportuno duraba más tiempo. No había trabajos de mantenimiento en plena necesidad. Se hacían en momento oportuno. Gran excusa de ahora para esconder maquinaciones.

Desde 600 años antes de Cristo la generación y distribución de energía eléctrica se ha desarrollado tanto que se ha vuelto vital para comodidad de la vida humana.

Tales de Mileto descubrió que al frotar una varilla de ámbar se despedían chispas. Gilbert un físico inglés bautizó el fenómeno como electricidad. De ámbar en griego es electrón. Electricidad se llamó.

Alva Edison y Tesla descubrieron usos y aparatos que funcionaban con electricidad y nuevos sistemas de distribución. Cambiaron la vida de los hombres y todo fue más cómodo y más fácil. Han pasado cosas increíbles en generación y distribución.

Nosotros seguimos igual o peor. Muchísimos doctos de todos los colores y edades han gerenciado esas tareas. Sabios y analfabetas también, pero seguimos igual. Con mal servicio y el más caro y sin esperanza de cambio.

Nuestra ciudadanía perdió la realidad en materia de energía, de modo que la única conexión con la desesperanza es el periódico de cada mañana que nos dice a quien amuelan con los apagones programados.

Cuando no nos enteramos de la interrupción es por no leer oportunamente el diario impreso. Lo demás no tiene comparación con nada.

He escuchado a Relaciones Públicas de EEH decir con toda desfachatez que es culpa del usuario por no leer el periódico.

Esa muchacha muy creativa seguro no va al cielo.

Y así transcurren los años. Lentos y sin ilusiones.

Tal vez Zeus nos hace el favor… con una ráfaga…