Una crisis que nos divide:

Honduras vive en estos momentos una crisis democrática de origen electoral, originada por varios factores. Uno de ellos es la demora y la falta de transparencia en la información de los resultados por parte del Tribunal Electoral. El otro factor es la intolerancia e impaciencia de un pueblo que no sabe esperar la conclusión final del conteo electoral. Hay que añadir a lo anterior, el margen pequeño de diferencia entre los dos candidatos a la Presidencia, y el radicalismo de ambos al tratar de mantener sus aspiraciones de forma radical y proclamarse electos antes del conteo final.

No estoy para juzgar a nadie, como pastor y extranjero no puedo opinar sobre la política vernácula, pero sí puedo dejar por sentado el peligro que hay cuando en una nación reina la intolerancia e intransigencia, lo cual origina una confrontación que crea una división, que pone en peligro la estabilidad y la convivencia social.

En cada político, además de sus ideales, hay ambiciones humanas y deseos de poder. No podemos negar que los seres humanos, todos, somos vulnerables y propensos a caer en el pecado de la soberbia y ambición. El apóstol Santiago identificará ambas cosas como la causa de las guerras y los pleitos entre los seres humanos (Santiago 4:1-2). Siempre he dicho que el diablo no sabes sumar ni restar, pero tiene un doctorado en división. Fue por ello que Maquiavelo en sus enseñanzas sobre política expresó la idea de que “divide y triunfaras”, y Jesús afirmó que “todo reino dividido, no prevalece”.

Publicidad

¿Puede un conflicto democrático llevar a un país a la confrontación y guerra intestina? Históricamente esto siempre ha ocurrido. Los anales de la historia están plagados de la lucha de poder entre hombres que han arrastrado a sus países a guerras fratricidas. Cuando perdemos la capacidad de la tolerancia, y somos poseídos por la soberbia, cualquier cosa puede ocurrir.

Es por ello que les pido a todos los lectores de esta página que oremos mucho por Honduras, para que pueda salir de esta encrucijada, y no quedar divididos como ocurrió en el año 2009, cuando por razones históricas destituyeron abruptamente al entonces presidente Manuel Zelaya Rosales. Solo Dios puede darles a los dos candidatos en pugna, la ecuanimidad y la capacidad de discernir lo mejor para el país, y no mantener su posición terca por alcanzar un poder que al fin y al cabo es humano y temporal. No debemos dejar que por la falta de comprensión, dejemos de buscar más que el derecho propio, el bien común. Dios tenga misericordia de Honduras.

Por Mario E. Fumero

mariofumero@hotmail.com
www.contralaapostasia.com